lunes, 14 de abril de 2014

Homosexualidad darwiniana

Publicado en NeoFronteras en Junio 23, 2008 @ 12:46 am - Área: Genética

Explican la paradoja evolutiva que representa la homosexualidad masculina al tener en cuenta el factor de la fertilidad femenina.
Desde el punto vista evolutivo la homosexualidad debería de desaparecer. Por definición los homosexuales no se reproducen o se reproducen menos y sus “genes gays” que determinarían su sexualidad, serían eliminados del acerbo genético de la población en el transcurso de las generaciones. Pero los homosexuales están ahí, existen, y por tanto tenemos una situación paradójica.
Ahora un estudio afirma que en el caso de la homosexualidad masculina estos supuestos genes no son eliminados porque aumentan la fertilidad de las mujeres.
El estudio de gemelos idénticos sugiere que la homosexualidad masculina se ve influenciada por factores psicosociales, pero que tiene una importante componente genética. También hay ciertos estudios que muestran que los homosexuales varones tienen más parientes homosexuales por la línea materna que paterna. Esto no ha sido observado en la homosexualidad femenina, lo que indicaría, en este caso, un origen y dinámica distintos.
Aunque esos resultados sugieren su existencia, la investigación científica no ha conseguido todavía aislar estos genes que está ligados a la homosexualidad masculina. No obstante, los resultados sobre la línea materna han hecho pensar a ciertos científicos que esos “genes gays” podrían encontrarse en el cromosoma X.
En 2004 un equipo de investigadores dirigidos por Andrea Camperio Ciani de la Universidad de Padua en Italia informó que las mujeres emparentadas con hombres gay tenían más niños que las mujeres emparentadas con hombres heterosexuales. Así por ejemplo, las madres de hombres homosexuales tenían 2,7 niños en promedio mientras que las madres de hombres heterosexuales tenían 2,3. Había resultados similares para otros grados de parentesco.
En un nuevo estudio publicado en PLoS ONE, Camperio Ciani y sus colaboradores usan un modelo matemático para ver los posibles escenarios genéticos que puedan explicar los resultados. Los investigadores estudiaron más de una docena de posibilidades, tales como el número de “genes gay”, cuánta ventaja reproductiva proporcionan, si están localizados en el cromosoma X o no, etc. El modelo que mejor explica los datos disponibles es el que considera que hay dos “genes gay” con al menos uno de ellos en el cromosoma X. Estos genes aumentarían la fertilidad de las mujeres pero la disminuirían en los varones.
Los otros modelos no encajan en los datos, o bien los alelos en cuestión desaparecen fácilmente, o bien invaden la población, o bien no describen los patrones de distribución de homosexualidad masculina y fertilidad femenina observados.
Este fenómeno ha sido encontrado previamente en insectos, aves y en otros mamíferos diferentes al ser humano y se denomina antagonismo sexual. La idea básica es que ciertos factores genéticos se propagan por una población dando ventaja reproductiva a solamente uno de los sexos.
Además los investigadores sugieren que estos genes gay podrían aumentar el atractivo tanto de hombres como de mujeres a ojos de los hombres en lugar de hacer a los hombres simplemente más femeninos como antes se había propuesto. Aunque el efecto es malo para la fertilidad masculina, es bueno para la fertilidad femenina y permite la supervivencia de estos genes dentro de la población a una tasa baja, aunque estable, dentro de una dinámica compleja.
Algunos científicos del área juzgan que este estudio es un elegante análisis matemático y una solución simple a la paradoja darwiniana que representa la homosexualidad.
La paradoja, por tanto, dejaría de serlo y la evolución explicaría plenamente el fenómeno.
El estudio proporciona nuevas pistas sobre la homosexualidad masculina. En particular no habría que verla como un rasgo perjudicial al reducir la reproducción masculina, sino que habría que verla dentro del marco más amplio de la población, en donde aumenta la fertilidad femenina.
La homosexualidad masculina sería además el primer ejemplo en humanos de un número desconocido de rasgos genéticos antagonistas, que contribuirían a mantener la variabilidad genética natural humana.

Además, esto podría abrir nuevas vías a la creación de modelos que explicaran la contribución de estos factores antagonistas sobre otros conflictos sexuales de base genética que no se comprenden bien actualmente.

jueves, 10 de abril de 2014

Wolbachia


El entomólogo Donald Windsor definió la actuación de la bacteria Wolbachia con la siguiente frase: Wolbachia mata a los machos, produce la 'inmaculada concepción' y quizás acelera también la especiación.
Wolbachia fue descrita por primera vez en 1924 por los científicos Hertig y Wolbach. La encontraron presente en diversos tejidos, sobre todo en los reproductivos, del mosquito común Culex pipiens, y por eso a la bacteria se la bautizó como Wolbachia pipientis. Aunque era un endoparásito no parecía producir ninguna enfermedad ni nada interesante, así que el descubrimiento se quedó en un nombre más para el catálogo de especies bacterianas.
Veinticinco años después, en la década de los 50, uno de los campos más candentes en la investigación biológica era la genética. Y para ello se utilizaba a la mosca Drosophila melanogaster. Pero también se intentaba utilizar otros insectos entre ellos a los mosquitos del género Culex. Y ahí empezaron a observarse cosas raras. Había ocasiones en que si se cruzaban dos cepas de la misma especie de insecto no se generaba descendencia fértil. La razón era que había una incompatibilidad citoplasmática entre los espermatozoides de una y los óvulos de la otra. Pero nadie entendía el porqué de dicha incompatibilidad.
La respuesta llegó en el año 1971 de la mano de los investigadores Janice Yen y Ralph Barr. La culpable de dicha incompatibilidad era la bacteria Wolbachia. Si se cruzaban mosquitos macho infectados con hembras infectadas se producía descendencia sin problemas. Si se cruzaban mosquitos macho no infectados con hembras infectadas también se producía descendencia. Pero cuando los mosquitos machos infectados se cruzaban con hembras no infectadas, entonces no se producía descendencia. Janice Yen y Ralph Barr trataron a los machos infectados con antibióticos que eliminaban a las Wolbachias, y luego comprobaron que sí se producía descendencia al cruzarlos con hembras no infectadas.
¿Para qué le sirve a Wolbachia causar la incompatibilidad citoplasmática? Pues para favorecer la reproducción de las hembras infectadas y así conseguir infectar a toda la población de insectos. Wolbachia es capaz de transmitirse verticalmente, desde la madre a las crías. Eso explica por qué los mosquitos machos no infectados se reproducían sin problemas con las hembras infectadas: toda su descendencia estará infectada. Y también explica por qué no hay descendencia entre machos infectados y hembras no infectadas. Wolbachia está presente en el depósito de esperma del insecto, pero no en los espermatozoides maduros y mata a los huevos fecundados si estos no provienen de una hembra infectada.
Cuando se supo que Wolbachia era la responsable de la incompatibilidad citoplasmática en los insectos muchos investigadores se interesaron por ella y así se descubrió que era una pariente de las Rickettsias, otro género de bacterias endoparásitas y que está relacionada evolutivamente con las mitocondrias presentes en las células eucariotas.
Pero la historia de Wolbachia no había hecho más que empezar. La incompatibilidad citoplasmática es un fenómeno bastante extendido, no sólo entre los insectos, sino también en gran parte de los otros grupos de artrópodos. Así que los entomólogos y los microbiólogos aunaron esfuerzos para determinar si dicha bacteria era la responsable de esos casos, y se encontraron con que sí, pero que además era también la responsable de otros fenómenos que alteraban la capacidad reproductiva de las poblaciones infectadas, como por ejemplo:

  • Matar a los machos infectados, con lo que las poblaciones poco a poco van quedando constituidas exclusivamente por hembras infectadas. Esta bacteria elimina el sexo. Llegados a ese punto las hembras pueden reproducirse mediante partenogénesis. Es el caso de las avispas del género Trichogramma.
  • Feminización de los machos. En insectos la determinación sexual viene dada por una determinada producción de hormonas durante el desarrollo. Wolbachia es capaz de alterar esa producción y transforma a los machos en hembras, o en machos estériles.
La infección por Wolbachia puede ser causa de un aislamiento reproductivo entre poblaciones infectadas y no infectadas lo que puede conducir a fenómenos de especiación, es decir, de aparición de nuevas especies. Incluso se ha llegado a describir que Wolbachia puede ofrecer ventajas a su hospedador. En el caso de Drosophila, se ha observado que las moscas infectadas son más resistentes a determinados virus RNA.
Pero lo que más llama la atención es la amplitud de la extensión de las infecciones de Wolbachia entre los artrópodos. Un 16% de los insectos tropicales están infectados y se piensa que el porcentaje a escala mundial es aún mayor. También están infectados otros grupos de artrópodos como las arañas y los isópodos, e incluso se ha descrito en algunos gusanos nematodos.

El Círculo de Liebenberg

Caricatura de El Círculo de Liebenberg
El círculo de Liebenberg es el nombre dado a la camarilla en torno al emperador alemán Guillermo II hasta aproximadamente 1907, denominación empleada principalmente por sus adversarios. Los miembros del círculo, en su mayoría militares, se llamaban a sí mismos la «tabla redonda de Liebenberg».

Relacionado con el escándalo Harden-Eulenburg, en el que la acusación de homosexualidad contra Philipp zu Eulenburg tuvo un papel importante, la mención del Círculo adquirió una connotación negativa para el gran público. En 1906, el periodista Maximilian Harden llegó a la convicción de que la estrategia diplomática de la dirección del Imperio alemán durante la Primera crisis de Marruecos había fracasado porque el Círculo de Liebenberg había convencido al emperador de que evitase la guerra con Francia. Para Harden esto fue motivo para la realización de una campaña contra el Círculo, en el que atacó a los miembros con acusaciones personales de homosexualidad, entre otras cosas. La acusación de homosexualidad conllevó el desprecio de la sociedad y los políticos hacia los acusados, ya que la moral y la legalidad vigente en la época condenaba la homosexualidad como una perversión.

Rosa Winkel

Triángulo rosa (Rosa Winkel)
El triángulo rosa es uno de los símbolos más conocidos por la comunidad gay. El triángulo surgió en la Alemania nazi, y recuerda el exterminio de homosexuales durante el nazismo. También es una editorial.
En los campos de exterminio, donde cada prisionero llevaba un triángulo de distinto color invertido bordado en su ropa para designar la razón de su encierro, los homosexuales llevaban un distintivo rosa. Aunque los homosexuales eran solo una parte de los grupos que la exterminación del régimen nazi perseguía, es el grupo que más a menudo la historia excluye cuando se habla de este período de la historia.
No todos los prisioneros que llevaban un triángulo rosa se veían como homosexuales. A veces estaban casados y solo habían tenido relaciones homosexuales unas pocas veces. A esto hay que añadir que no todos los condenados por el Párrafo 175 acababan en campos de concentración: en la mayoría de los casos eran sólo encarcelados.
Debido a que muchos homosexuales fueron torturados y asesinados por su origen judío, es difícil dar cifras concretas de este grupo. Sin embargo se puede estimar su cantidad entre unas 5.000 y 15.000 personas. El grupo de internos con el triángulo rosa tuvo una tasa de mortandad del 60%, una cifra por encima de la media para prisioneros “no judíos”. La razón podría estar en que a menudo estaban aislados, a veces evitados y mantenidos a distancia por los demás reclusos por estar marcados como “diferentes”. Esto a pesar de que las relaciones homosexuales eran mayoritarias en los campos que estaban estrictamente separados por sexos.
Los prisioneros con el triángulo rosa no fueron resarcidos por el gobierno alemán hasta el 2002 cuando la mayoría ya había fallecido. Si no dejaban de tener relaciones sexuales con otros hombres podían ser encerrados de nuevo según el mismo artículo 175 usado por los nazis. Es el caso de Heinz Dörmer que fue prisionero 20 años en total, tanto en campos de concentración del Tercer Reich como en prisiones de la República Federal Alemana. El artículo 175 del código penal alemán que consideraba las relaciones homosexuales un delito, se mantuvo sin modificar tras la guerra 24 años más.

En los años 1970 resurgió el triángulo rosa como símbolo del activismo gay. En los últimos años ha sido sustituido por la bandera del arco iris, que ha resultado más popular.

Elisar von Kupffer

Elisar von Kupffer
Elisar von Kupffer nació el 19 de febrero de 1872 en Tallin, Estonia y falleció en Minusio, Suiza el 31 de octubre de 1942. Fue un artista, antólogo, poeta, historiador, traductor y dramaturgo. Utilizó el seudónimo Elisarion en la mayoría de sus escritos.
Estudió en San Petersburgo y luego en Berlín. Después de viajar por Italia de 1902 a 1915 se estableció como pintor artístico y muralista en Locarno, Suiza, con su compañero Eduard von Mayer (1873-1960), quien era historiador y filósofo. De 1925 a 1929 transformaron su villa de Minusio (en el lago Maggiore) en una opulenta colección de arte, el Santuario Artis Elisarion. Desde 1981 éste ha sido un museo dedicado al trabajo de von Kupffer. La pareja fue la fundadora de un pequeño movimiento artístico llamado Klarismus (en castellano: "claridad").
También fue un fotógrafo, realizando estudios fotográficos de mozos para ser utilizados en la creación de sus pinturas, pero más a menudo su propia figura rejuvenecida puede ser vista como el objeto de sus obras de arte.
En 1899-1900 Adolf Brand publicó la antología de literatura homoerótica de von Kupffer Lieblingminne und Freundesliebe in der Weltliteratur en Berlín. Además fue creada como una protesta contra el encarcelamiento de Oscar Wilde en Inglaterra.

Sascha Schneider

Sascha Schneider
Rudolph Karl Alexander Schneider, más conocido como Sascha Schneider (San Petersburgo, 21 de septiembre de 1870-Swinemünde, 18 de agosto de 1927) fue un pintor y escultor alemán destacado por sus obras sobre desnudo masculino y homoerotismo.
Aunque nacido en Rusia, pasó su infancia con su familia en Zúrich y, tras la muerte de su padre, en Dresde, donde ingresó como estudiante en 1889 en la Academia de Bellas Artes de Dresde. En 1903 conoce al exitoso escritor Karl May, para quien realizará numerosas portadas de sus libros, entre otras las de Winnetou, Old Surehand, Am Rio de la Plata. En 1904 Schneider fue contratado como profesor de la Großherzoglich-Sächsische Kunstschule de Weimar. Fue un colaborador destacado de la revista Der Eigene, fundada por Adolf Brand y dirigida a homosexuales.
Durante este periodo, Schneider vivía con el pintor Hellmuth Jahn. Jahn chantajeó a Schneider con hacer pública su homosexualidad, castigada por el artículo 175 del Código Penal alemán, por lo que Schneider decidió abandonar el país para refugiarse en Italia, donde la homosexualidad no estaba entonces perseguida. Allí conoció al pintor Robert Spies, con quien marchó de viaje por el Cáucaso. Tras regresar a Alemania y vivir allí seis meses en Leipzig, volvió a Italia y se instaló en Florencia. Al estallar la Primera Guerra Mundial decidió marchar a Alemania y fijó su residencia en Hellerau, cerca de Leipzig. Fue uno de los cofundadores del instituto Kraft-Kunst para modelos.

Schneider estaba enfermo de diabetes. Durante un viaje en barco por la costa de Swinemünde, sintió sed y, por error, bebió un líquido quitamanchas. Como consecuencia, sufrió un colapso y murió en Swinemünde en 1927. Su cuerpo yace en el cementerio de Loschwitz, Alemania.

Narciso

Eco y Narciso,
pintura de John William Waterhouse (1903)
En la mitología griega, Narciso era un joven muy hermoso. Las doncellas se enamoraban de Narciso, pero él las rechazaba. Entre las jóvenes heridas por su amor estaba la ninfa Eco, quien había disgustado a Hera y por ello ésta la había condenado a repetir las últimas palabras de aquello que se le dijera. Por tanto, era incapaz de hablarle a Narciso de su amor, pero un día, cuando él estaba caminando por el bosque, acabó apartándose de sus compañeros. Cuando él preguntó «¿Hay alguien aquí?», Eco respondió: «Aquí, aquí». Incapaz de verla oculta entre los árboles, Narciso le gritó: «¡Ven!». Después de responder: «Ven», Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos. Narciso cruelmente se negó a aceptar su amor, por lo que la ninfa, desolada, se ocultó en una cueva y allí se consumió hasta que sólo quedó su voz.
Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis, la diosa de la venganza, hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas. En el sitio donde su cuerpo había caído, creció una hermosa flor, que hizo honor al nombre y la memoria de Narciso.

Versión helénica
Se trata de una historia moral en la que el orgulloso e insensible Narciso es castigado por los dioses por haber rechazado a sus pretendientes. Se cree que es una historia moralizante dirigida a los adolescentes griegos de la época. Hasta hace poco la única fuente de esta versión era un fragmento de la Descripción de Grecia de Pausanias, 150 años posterior a la de Ovidio. Una versión muy similar fue descubierta en el llamado Papiro de Oxirrinco en el año 2004, una versión muy anterior a la de Ovidio en al menos unos cincuenta años.

En la historia helénica, el joven Ameinias ama a Narciso pero es rechazado cruelmente por él. Como una forma de burlarse de Ameinias, Narciso le entrega una espada, que Ameinias utiliza para suicidarse ante las puertas de la casa de Narciso, mientras reza a la diosa Némesis pidiéndole que Narciso un día conozca el dolor del amor no correspondido. Esta maldición se cumple cuando Narciso se enamora de su propia imagen reflejada en un estanque e intenta seducir al hermoso joven sin darse cuenta de que se trata de él mismo hasta que intenta besarlo. Entristecido de dolor, Narciso se suicida con su espada y su cuerpo se convierte en una flor, la cual se le llamó Narciso.

Versión romana
En la versión romana, la ninfa Eco se enamora de un vanidoso joven llamado Narciso, hijo de la ninfa Liríope de Tespia. Preocupada por el bienestar de su hijo, Liríope decidió consultar al vidente Tiresias sobre el futuro de su hijo. Tiresias le dijo a la ninfa que Narciso viviría hasta una edad avanzada mientras nunca se conociera a sí mismo.
Un día, mientras Narciso estaba cazando ciervos, la ninfa Eco siguió sigilosamente al hermoso joven a través de los bosques, ansiando dirigirse a él pero siendo incapaz de hablar primero, ya que la diosa Hera la había maldecido a solo poder repetir lo que otros decían. Cuando finalmente Narciso escucha sus pasos detrás de él, pregunta: "¿Quién está ahí?", a lo que Eco responde: "¿Quién está ahí?". Y continuaron hablando así, pues Eco únicamente podía repetir lo que otros decían, hasta que la ninfa se mostró e intentó abrazar a su amado. Sin embargo, Narciso la rechazó y le dijo vanidosamente que le dejara en paz, y se marchó repudiándola. Eco quedó desconsolada y pasó el resto de su vida en soledad, consumiéndose por el amor que nunca conocería, hasta que solamente permaneció su voz.
Por lo que se refiere a Narciso, un día sintió sed y se acercó a beber a un arroyo. Al verlo, se fascinó por la belleza de su propio reflejo, sin atreverse a beber por miedo a dañarlo e incapaz de dejar de mirarlo. Finalmente murió contemplando su reflejo y la flor que lleva su nombre creció en el lugar de su muerte.

En algunas versiones, sin duda influidas por la versión helénica, se dice que otra muchacha que también había sido rechazada por Narciso rezó a la diosa Némesis para que lo castigara por su vanidad. En otras versiones se dice que Narciso es atormentado en el Inframundo contemplando un reflejo que no corresponde a su amor.