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martes, 15 de julio de 2014

La Papisa Juana.

La Papisa Juana alumbrando.
No es un caso de ho-mosexualidad pero cuanto menos, es curioso. No olvi-dar nunca que se trata de una leyenda. No hay datos históricos que la  confirmen.

La leyenda de la Papi-sa Juana trata acerca de una mujer que habría ejercido el papado católico ocultando su verdadero sexo. El pontifica-do de la papisa se suele situar entre 855 y 857, es decir, el que, según la lista oficial de papas, correspon-dió a Benedicto III. Otras versiones afirman que el propio Benedicto III fue la mujer disfrazada y otras dicen que el periodo fue entre 872 y 882, es decir, el del papa Juan VIII.
En síntesis, los relatos sobre la papisa sostienen que Juana, nacida en el 822 en Ingelheim am Rhein, cerca de Maguncia, era hija de un monje. Según algunos cronistas tardíos, su padre, Gerbert, formaba parte de los predicadores llegados del país de los anglos para difundir el Evangelio entre los sajones. La pequeña Juana creció inmersa en ese ambiente de religiosidad y erudición, y tuvo la oportunidad de poder estudiar, lo cual estaba vedado a las mujeres de la época. Puesto que sólo la carrera eclesiástica permitía continuar unos estudios sólidos, Juana entró en la religión como copista bajo el nombre masculino de Johannes Anglicus (Juan el Inglés). Según Martín el Polaco (cronista dominico del siglo XII), la suplantación de sexo se debió al deseo de la muchacha de seguir a un amante estudiante. (Como en Yentle)
En su nueva situación, Juana pudo viajar con frecuencia de monasterio en monasterio y relacionarse con grandes personajes de la época.
Juana se trasladó a Roma en 848, y allí obtuvo un puesto docente. Siempre disimulando hábilmente su identidad, fue bien recibida en los medios eclesiásticos, en particular en la Curia. A causa de su reputación de erudita, fue presentada al papa León IV y enseguida se convirtió en su secretaria para los asuntos internacionales. En julio de 855, tras la muerte del papa, Juana se hizo elegir su sucesora con el nombre de Benedicto III o Juan VIII. Dos años después, la papisa, que disimulaba un embarazo fruto de su unión carnal con el embajador Lamberto de Sajonia, comenzó a sufrir las contracciones del parto en medio de una procesión y dio a luz en público. Según Jean de Mailly (cronista dominico del siglo XII), Juana fue lapidada por el gentío enfurecido. Según Martín el Polaco, murió a consecuencia del parto.

Siempre según la leyenda, la suplantación de Juana obligó a la Iglesia a proceder a una verificación ritual de la virilidad de los papas electos. Un eclesiástico estaba encargado de examinar manualmente los atributos sexuales del nuevo pontífice a través de una silla perforada. Acabada la inspección, si todo era correcto, debía exclamar: «Duos habet et bene pendentes» (‘tiene dos y cuelgan bien’)

lunes, 14 de julio de 2014

Liber Gomorrhianus

Liber Gomorrhianus
El Libro de Gomorra (en latín: Liber Gomorrhia-nus) es una obra escrita y publicada por Pedro Damián alrededor de 1051. Este tratado es una feroz crítica a los vicios del clero de la época, dirigido al papa León IX. Es la primera obra cristiana de la Edad Media que condena explícitamente la homosexualidad, y sobre todo, la primera en informar de estas prácticas entre el clero.
En el libro Pedro Damián establece cuatro niveles de gravedad de los comportamientos sodomíticos, que según él y en orden creciente de gravedad serían: 
  • la masturbación en solitario,
  • la masturbación mutua,
  • la cópula entre los muslos
  • y la fornicación anal. 
Recrimina a los superiores la excesiva indulgencia aplicada para castigar estos pecados, en especial los tres primeros. Se opone a la ordenación de aquellos que practiquen la homosexualidad y pide que se expulse de las órdenes religiosas a los sodomitas que ya estén ordenados. También condena la fornicación de los clérigos con muchachas, monjas, prostitutas y con animales. Es especialmente duro y despectivo con los obispos involucrados en prácticas homosexuales con sus subordinados, los sacerdotes sodomitas que usen el sacramento de la confesión para absolverse mutuamente y los clérigos que mantengan relaciones sexuales con chicos adolescentes.

El libro causó un gran revuelo y le granjeó no pocas enemistades a su autor. El papa León IX, que inicialmente elogió la obra, fue convencido de que exageraba. León IX puso en práctica algunas acciones propuestas por el autor aunque suavizadas, penalizando solo a los sacerdotes que contravinieran las normas de forma reiterada y durante un largo periodo de tiempo. La supuesta frialdad del papa impulsó a Damián a escribir una dura carta de protesta.

Sodomía: un término del siglo XI

San Pedro Damián
La sodomía es un término de origen religioso que hace referencia a determinados comportamientos sexuales, históricamente utilizado para describir el acto del sexo anal entre homosexuales y las demás prácticas homosexuales masculinas, si bien también puede usarse para describir el sexo anal heterosexual.
Como herencia de la cultura judeo-cristiana, en varios idiomas occidentales se emplea el gentilicio sodomita para designar a quienes practican diversa clase de prácticas sexuales que se desvían de la normalidad desde la óptica cristia-na, como por ejemplo: homose-xualidad, sexo anal, sadomaso-quismo, etc.
El término sodomía proviene del nombre de la antigua ciudad de Sodoma, la cual según la Biblia fue destruida por Dios por sus muchos pecados. En el habla actual se identifica con la práctica del sexo anal porque los sodomitas pretendieron abusar sexualmente de los mensajeros enviados a rescatar a Lot, cuando la ciudad ya estaba condenada por lo grave de sus múltiples pecados, que en este caso particular de los mensajeros fue más bien una violación de las Leyes de la Hospitalidad, puesto que la violación física ni siquiera se consumó.
La sodomía en la Edad Media y en la Edad Moderna implicaba diversos «actos contra natura», pero principalmente era empleado en el caso del sexo anal.
No será hasta el siglo XI cuando aparezca la palabra «sodomía» en el Liber Gommorrhianus del monje benedictino Petrus Damianus, para el que la palabra incluía todas aquellas actividades sexuales que no servían para la reproducción. Debido a que las palabras para denominar la homosexualidad no aparecieron hasta el siglo XIX, se empleaba el término «sodomita» para denominar a los hombres que tenían relaciones sexuales con otros hombres. Las lesbianas eran ignoradas en gran medida, aunque mujeres que practicasen el sexo anal también caían bajo el epíteto «sodomita».

Hasta el siglo XIII, la sodomía no era castigada en la mayoría de los países europeos; no era más que uno de tantos pecados que aparecían en los textos eclesiásticos. La actitud cambió en el transcurso de las Cruzadas, en las que la propaganda antiislámica identificaba a los musulmanes con sodomitas que violaban a obispos y niños cristianos. Poco después se identificaba la sodomía con la herejía y entre 1250 y 1300 se introdujeron leyes que castigaban con la muerte dicho pecado. Estas leyes se emplearon sobre todo como herramientas políticas, como fue el caso de los templarios o del asesinato de Eduardo II de Inglaterra, o en casos de peligrar la paz social, como en casos de violaciones o pederastia. 

martes, 8 de julio de 2014

Hermanos de afecto y santos.

Santos Polieucto y Nearco. Icono de Robert Lentz. 1995
Los santos Polieucto de Melitene y Nearco eran soldados romanos que vivieron en la Armenia del siglo III y que eran "hermanos de afecto". Ambos son un ejemplo perfecto de los amantes del mismo sexo en la iglesia primitiva. La festividad de San Polieucto es el 13 de febrero.
El primer relato del martirio de Polieucto, una biografía armenia del siglo IV, afirma que ambos eran "hermanos, no por nacimiento, sino por afecto" y disfrutaban de "la relación más cercana posible, siendo ambos camaradas y compañeros".
Nearco era cristiano, pero Polieucto no lo era. Ambos tenían un fuerte deseo de pasar la eternidad juntos, así que Polieucto se convirtió al cristianismo, la fe de sus  querido Nearco. Con celo de un nuevo converso, Polieucto atacó una procesión pagana. Fue decapitado por este crimen en el año 259 en Melitene, ciudad occidental de Armenia. Poco antes de ser ejecutado, dijo sus últimas palabras a Nearco: "Recuerda nuestro voto secreto." Así Polieucto es conocido como protector de los votos y vengador de las promesas rotas.
El fallecido profesor de historia de la Universidad de Yale, John Boswell, nombra a Polieucto y a Nearco como una de las tres parejas principales de amantes del mismo sexo en la iglesia primitiva. Las otras parejas son Perpetua y Felicidad y Sergio y Baco. La historia de amor de Polieucto y Nearco está contada con gran detalle histórico en el libro: "Uniones del mismo sexo en la Europa premoderna" de Boswell.

jueves, 12 de junio de 2014

Los mártires San Sergio y San Baco

Los mártires Sergio y Baco
El historiador norteamericano John Boswell (1947-1994) fue posiblemente el que más datos sobre el tema pudo desvelar a través de dos de sus libros: 'Cristiandad, tolerancia y homosexualidad' (1980) y 'Las bodas de semejanza' (1994), y en el que con exhaustivos trabajos de investigación aportaba gran cantidad de información sobre la Adelphopoiesis y sus prota-gonistas.
Destacados son los personajes de los 'mártires' Sergio y Baco, dos importantes militares del empera-dor Maximiano que, en el siglo IV, se acogieron a la fe cristiana, siendo martirizados hasta la muerte por ello. En el trabajo de investigación de Boswell, éste indicaba que ambos mantenían una relación homosexual.

A través de numerosos manuscritos se evidencia como San Sergio y San Baco son adorados y señalados como los santos protectores de la homosexualidad, siendo citados e invocados en un buen número de uniones o matrimonios homosexuales.

miércoles, 11 de junio de 2014

John Boswell

John Boswell
John Boswell (1947-1994). Historiador y escritor estadounidense.
Nacido en Boston, dentro de una familia conservadora y militar. Medievalista y filólogo recibió su doctorado de la Universidad de Harvard en 1975, después de lo cual se unió a la facultad de historia de la Universidad de Yale, y se convierte en profesor de tiempo completo en 1982. En 1987, Boswell ayudó a organizar y a fundar el Centro de Estudios Gay y Lésbicos de la Universidad de Yale, el cual es hoy el conocido Research Fund for Lesbian and Gay Studies. Recibió la distinción de Profesor de Historia Whitney Griswold en 1990, mientras era designado para la cátedra de historia por un periodo de dos años en el departamento de historia de la Universidad de Yale.
Boswell recorrió todas las grandes bibliotecas de Europa, incluida la Vaticana, donde encontró muchos de sus manuscritos, en total 80 manuscritos originales de las ceremonias de bodas de carácter homosexual, a las que posteriormente se agregaron otras 60 publicadas en "Las bodas de la semejanza" donde se bendicen y santifican los amores homosexuales. Sus trabajos y estudios sobre historia medieval fueron reconocidos por su organización y métodos.
John Boswell murió de una enfermedad por complicaciones relacionadas con el síndrome del SIDA el 24 de diciembre de 1994, a la edad de 47 años.
John Boswell fue autor del controvertido e importante libro Cristianismo, Tolerancia Social y Homosexualidad (1980), el cual
"ofrecía una interpretación revolucionaria de la tradición occidental, argumentando que la Iglesia Católica no siempre había condenado a los homosexuales a través de la historia, sino tardíamente, al menos a partir del siglo XII, probando alternativamente que no había el mayor interés sobre los homosexuales o los casos de amor entre hombres."

Sin embargo fue conocido primeramente como el autor de Same-Sex Unions in Pre-Modern Europe (New York: Villard, 1994) y traducido al español como Las bodas de la semejanza. Uniones entre personas del mismo sexo en la Europa premoderna libro en el cual argumenta que la adelphopoiesis, era la liturgia que evidenciaba como la actitud de La iglesia cristiana hacia los homosexuales había cambiado con el paso del tiempo, y que los tempranos cristianos  habían, en ocasiones, aceptado las relaciones homosexuales.
Los rituales llamados "uniones del mismo sexo" (traducción propuesta por Boswell) se encuentran en los antiguos libros de oraciones de las iglesias tanto de occidente como de oriente. Son rituales de adelphopoiesis, literalmente del griego "hermanando, hacer hermanos". Boswell, precisó el hecho de que el ritual de adelphopoiesis otorgaba un estado a los involucrados en esta unión espiritual y carnal, argumentando que esto debería de tenerse en cuenta tal y como ocurre con las uniones sexuales similares al matrimonio. Y de aquí la controversia del texto de Boswell con otros autores, quienes prefieren ver en la adelphopoiesis un ritual no sexual, sino de hermanos adoptivos o hermanos de sangre.
Boswell pone como evidencia iconográfica a dos santos, a Sergio y Baco (según documentos en el Monasterio de Santa Catarina en el Monte Sinaí), y dibujos como el que señala sobre el festín en la boda del emperador Basilio con su "compañero", Juan. Boswell ve a Jesús como el que desempeña el papel del 'pronubus' o lo que sería en un sentido moderno, el padrino de bodas.
Boswell hace varias traducciones propias y detalladas de estos ritos en su libro The Marriage of Likeness, y puntualiza que una misa para una boda homosexual ocurrió tan solo hace un par de centurias en la Basílica de San Juan de Letrán, sede catedralicia del Papa como Obispo de Roma.
Boswell en sí mismo fue en toda su vida un hombre devoto y ortodoxo en sus creencias. Sin embargo discrepaba profundamente de la posición de la iglesia en contra del entorno homosexual y de este tipo de relaciones. Por eso hasta cierto grado mucho del trabajo de Boswell y sus investigaciones buscan el cristianismo histórico y esa iglesia en donde la homosexualidad es vista sólo como uno más de los intentos para encontrar un sustrato de reconciliación entre las creencias religiosas y la orientación sexual.
En Revolutions, Universals, and Sexual Categories (1982, revisado), Boswell compara las posiciones construccionista-esencialista a la dicotomía realista-nominalista. Enumera también tres tipos de taxonomía sexual:
  • Todos o la mayoría de los seres humanos son sexualmente polimórficos... accidentes externos como la presión socio-cultural, sanciones legales, creencias religiosas, históricas o personales son circunstancias que determinan la expresión actual de los sentimientos sexuales de cada persona.
  • Dos o más categorías sexuales, usualmente pero no siempre, están basadas en la elección del objeto sexual.
  • Un tipo de respuesta sexual es normal... todas las otras variantes resultan entonces anormal.

martes, 10 de junio de 2014

Adelphopoiesis, la unión entre dos personas del mismo sexo durante la Edad Media

Los santos Sergio y Baco.
Anónimo s. VII. Témpera sobre madera.
Museo estatal del Arte Ruso de Kiev.
Procede del Monasterio de Santa Catalina del Sinaí.
Pese a lo que pudiéramos pensar, la Edad Media no fue un mal momen-to para la homo-sexualidad. Según el historiador John Boswell, la Edad Media fue la Edad de Oro de las rela-ciones homosexua-les. En toda la Edad Media (desde la caída del Imperio romano hasta el descubrimiento de América) murieron menos personas por tener relaciones homosexuales que en la década de 1940 en Europa.
La historia nos revela, incluso, que existe un antiguo rito cristiano que se celebraba asiduamente en sus comienzos y que según muchos investigadores se trataba de una fórmula para celebrar uniones matrimoniales entre homosexuales.

Adelphopoiesis, la unión entre dos personas del mismo sexo durante la Edad Media

Durante la Edad Media se celebró en algunas iglesias cristianas del Mediterráneo oriental una ceremonia conocida como Adelphopoiesis, la cual consistía en la unión de dos personas del mismo sexo (habitualmente hombres) bajo un acto de liturgia religiosa.
El acto en sí era un 'hermanamiento' entre esas dos personas (significado real de la palabra Adelphopoiesis: hacer hermanos) que compartían varias cosas en común (entre ellas su religiosidad y culto al cristianismo), pero que no estaba pensada como una unión matrimonial entre ambos, aunque muchos historiadores como John Boswel la definieron como un auténtico matrimonio con todas sus consecuencias sociales y sexuales.
El filósofo ruso Pável Florenski fue quien, en 1914, citó por primera vez este rito, dando a conocer una costumbre que había pasado desapercibida a lo largo de los siglos y de la que apenas se tenía constancia.

El rito litúrgico de la Adelphopoiesis descrito por Pável Florenski nos muestra que era parecido al rito del matrimonio heterosexual. Los contrayentes se colocan delante de la cruz y de las escrituras. El mayor de ellos, a la derecha y el menor a la izquierda. Después los dos son atados suavemente por un cinturón y unen sus manos, mientras que con las manos libres sujetan una vela encendida. Todos los invitados rezan diferentes plegarias, entre ellas el Padre Nuestro. Luego cantan, se reparten besos y terminan con una bella oración de acción de gracias.
Varios son los casos documentados de parejas de contrayentes de bodas de semejanza que compartieron sus vidas, y muchos de ellos fueron enterrados juntos y en cuyas lápidas habían inscripciones de amor eterno.
Una de estas parejas son los mártires San Sergio y San Baco

jueves, 5 de junio de 2014

gallo. revista de granada

Portada del primer número de la revista
gallo
La revista gallo apareció en Granada en 1928, impulsada por Federico García Lorca, y de ella se editaron solamente dos números, uno en febrero y otro en abril de ese año. En gallo,  cuyo membrete para la papelería de la revista está dibujado por Salvador Dalí y caligrafiado por Federico García Lorca, colaboraron- además del propio García Lorca y de Dalí-, poetas de la llamada generación del 27 como Jorge Guillén o José Bergamín, prosistas como Fran-cisco Ayala, Melchor Fernández Almagro o Francisco García Lorca, y críticos de arte como Sebastiá Gasch. Por otra parte, gallo fue la portavoz de un grupo de jóvenes creadores de Granada, como Ma-nuel López Banús y Enrique Gó-mez Arboleya, que se reunían junto a otros amigos y colaboradores en la tertulia "El RinconciIlo" de Granada.


Membrete para la papelería.
Dibujo de Dalí.
Caligrafía de Federico García Lorca.
El número I de gallo, aunque está fechado en febrero, apareció en las librerías el 9 de marzo de 1928. Fue impreso en los talleres de Paulino Ventura Traveset, una imprentia familiar fundada en 1833 y  ubicada en el número 52 de la calle Mesones de Granada donde también se imprimió, en 1918, el primer libro de Federico García Lorca, Impresiones y paisajes, costeado por su padre.
El 8 de marzo, justo el día antes de ser distribuida, los amigos y colaboradores de la revista celebraron una comida en una de las ventas de la carretera de la sierra, la Venta Eriraña, donde García Lorca pronunció unas palabras que recogían los esfuerzos que habían sido necesarios para publicar gallo, al tiempo que llamaban la atención sobre algunas ideas fundamentales que sin duda querían servir de guía paras sus tareas.
Dijo:
"Cinco o seis veces ha estado esta revista a punto de salir. Cinco o seis veces ha querido volar. Pero, al fin, está entre nosotros viva, con ganas de vivir mucho tiempo: y olorosa a tinta de imprenta...

Revista de Granada para fuera de Granada, revista que recoja el latido de todas partes para saber mejor cuál es el suyo propio: revista alegre, viva, antilocalista, antiprovinciana, del mundo, como lo es Granada".

“Sant Sebastià”. L’Amic de les Arts

San Sebastián. Dalí.
A principios de 1927 Dalí anuncia en una carta a Federico García Lorca que está escri-biendo un “artículo” sobre San Sebastián, figura que en estos años obsesiona a ambos crea-dores, como demuestran sus cartas y sus respectivas obras. La prosa de Dalí, titulada final-mente “Sant Sebastià” y dedi-cada a Lorca, se publica en L’Amic de les Arts el 31 de julio de 1927 y sale traducida al español en febrero del año siguiente en el primer número de la revista gallo, en la que la intervención del poeta granadino es determinante en lo que concierne a la difusión de las nuevas orientaciones literarias. Lorca, que conocía la prosa daliniana antes de su publicación, quedó profundamente impresionado, como se aprecia en las cartas que escribió a Sebastián Gasch y a Ana María Dalí. “Sant Sebastià” se sitúa entre el “artículo” o ensayo teórico y la prosa poética, y presenta cierta vinculación con el poema en prosa al estar dividido en ocho fragmentos de breve extensión con la modalidad narrativa en primera persona, siendo ésta esencial en la exposición de la estética daliniana. El pintor catalán defiende en estos fragmentos el principio de la “santa objetividad”, fundamentada en la ironía y la desnudez de artificio de la mirada plástica, que destierra todo simbolismo emotivo de naturaleza “putrefacta”

martes, 3 de junio de 2014

San Sebastián. Icono gay.

El martirio de San Sebastián.
El  Greco hacia 1577-1578.
Catedral de Palencia.
San Sebastián (256-288) es un santo venerado por la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa. Fue soldado del ejér-cito romano y del emperador Diocleciano, quien descono-ciendo que era cristiano llegó a nombrarlo jefe de la primera cohorte de la guardia præ-toriana imperial.
Joven noble, amante del Emperador Diocleciano (Au-gusto de Oriente) que gober-naba como coemperador con Maximiano (Augusto de Occi-dente). Fue promovido a la Capitanía de la primera Cohorte Prætoriana y, posteriormente, condenado a pena de muerte por el mismo Emperardor-amante Diocleciano debido a que se declaró cristiano y se negó a rendir culto a las divinidades romanas y, por lo tanto, al Emperador.
Fue condenado a morir asaeteado, sobrevivió y curado por compañeros cristianos, fue en el 288 lapidado por orden de Diocleciano, siendo su cadáver arrojado a la Cloaca Maxima de Roma y, recuperado por los cristianos, enterrado en la Via Apia.
Se ha considerado icono gay a San Sebastián. La combinación de su físico imponente desnudo, el simbolismo de las flechas penetrando su cuerpo y la mirada de su cara de extasiado dolor ha intrigado a los artistas heterosexuales y homosexuales durante siglos, e inició el primer culto explícitamente gay en el siglo XIX. Debido al estatus de San Sebastián como icono gay, Tennessee Williams eligió ese nombre para el martirizado personaje de Sebastián en su obra Suddenly, Last Summer (De repente, el último verano). El nombre también fue utilizado por Oscar Wilde—como Sebastian Melmoth— cuando estaba en el exilio tras su salida de la prisión. El propio Oscar Wilde que se encontraba tan fuera del armario como era posible estarlo a finales del siglo XIX, se convirtió en un icono gay por su talento y la persecución y el ostracismo que sufrió. Siendo considerado un trágico símbolo de lo que la homofobia puede producir en una vida.

Salvador Dalí escribió su propia versión "estética" del mito de San Sebastián en el breviario estético "San Sebastián" (publicado en la revista “LAmic de les arts en 1927)En su correspondencia con el poeta García Lorca identifica a este con el santo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

San Pablo: un homosexual reprimido.

San Pablo por El Greco  1558-1600
El obispo episcopaliano estadounidense John Shelby Spong dice que "Jesús nunca dijo nada sobre la homose-xualidad, siempre hablaba de ayudar al oprimido". Claro que en cuanto a las palabras de Jesús su opinión es que el valor de los Evangelios es más bien relativo, ya que el prelado asegura que "sólo el 16% de las palabras que dijo Jesús en los evangelios son suyas, el resto son interpre-taciones".
Sobre la homosexuali-dad, Spong recalca que él cree que los escritos de Pablo –so-bre los que se basa la condena ética a la práctica homosexual en el Nuevo Testamento– "son muy controvertidos”, aunque reconoce que de todos ellos sí que “uno puede ser interpretado como antihomosexual".
En este punto, donde otros ven a un mensajero de la gracia, el prelado ve a un Pablo legalista ("Era muy importante para él seguir estrictamente la ley, paso a paso”). Cuando se lee a Pablo, piensa Spong, “puedes darte cuenta de que tenía problemas. Habla de una guerra que tiene lugar en su cuerpo".

"Se ha especulado mucho sobre el problema de Pablo. Muchos han sugerido que esa espina era que Pablo era gay muy reprimido, incapaz de admitir su homosexualidad. Así que lo pasaba muy mal, sufría mucho con esas sensaciones que no podía controlar. Creo que Pablo fue un homosexual profundamente reprimido, que vivía en una sociedad que le decía que eso era pecado y debía ser castigado con la muerte. E hizo todo lo posible por reprimirlo".

martes, 27 de mayo de 2014

San Agustín. Un santo en el "armario".

San Agustín por Philippe de Champaigne
S. XVII
San Agustín es consi-derado uno de los grandes padres de la Iglesia Católica, un pensador que cambió el curso de la civilización occi-dental. Esbozó los conceptos de pecado, perversión y la relación entre lo bueno y lo malo que han impregnado tanto nuestra manera de pensar que resulta imposible concebir nuestro mundo sin ellos.
No resulta exagerado afirmar que San Agustín es responsable en gran medida de nuestra sensación del yo subjetivo.
También ha influido en la introducción de una vena ascética en el cristianismo que llegaría a tener consecuencias de largo alcance. Partiendo de las enseñanzas de San Pablo, San Agustín condenó la mayoría de los actos sexuales, incluso los que llevaban a cabo las parejas heterosexuales casadas.
Para él, el único acto sexual moral era el que tenía por fin la procreación, e incluso así era desagradable. Escribió en sus Soliloquios que “nada degrada más el espíritu masculino que la atracción de las mujeres y el contacto con el cuerpo”. Evidentemente, también estaba prohibida la homosexualidad. Le desagradaban particularmente los hombres que permitían que se usaran sus cuerpos “como si fuesen femeninos”; al respecto, escribió en Contra Mendacium que “el cuerpo de un hombre es tan superior al de una mujer como el alma lo es al cuerpo”. Nadie impulsó como él los prolongados esfuerzos del cristianismo por suprimir cualquier manifestación física de amor, salvo aquellas destinadas a concebir hijos.
Sin duda, San Agustín disfrutó de los placeres de la carne, tanto masculina como femenina, y que probablemente en esto no fue demasiado diferente de tantos ciudadanos de los últimos tiempos del imperio romano que no reconocían la distinción que hacemos actualmente entre homosexuales y heterosexuales.
Posteriormente, su desprecio por esos actos juveniles ha tenido y sigue teniendo importantes consecuencias para nuestra época.
San Agustín (354-430). De niño, no fue bautizado ni recibió ninguna formación cristiana; a los 11 años fue enviado a la escuela en Madaura, un centro de cultura y aprendizaje pagano.
Regresó a su hogar en el 369 y en el 370 se trasladó a Cartago, donde conoció y disfrutó de los placeres de la carne, incluida la homosexualidad.
"Cuando llegué a Cartago, a mi alrededor bullía un caldero de amores ilícitos. Yo nunca había amado y estaba ansioso por amar. ( ... ) Me parecía dulce amar y ser amado, y mucho más si podía disfrutar del cuerpo de la persona amada. De modo que contaminé el agua primaveral de la amistad con la suciedad de la concupiscencia. Enlodé su limpia corriente con el infierno de la lujuria y, a pesar de ser impuro e inmoral, con mi exceso de vanidad solía comportarme como un hombre de mundo que frecuenta los lugares elegantes que están de moda. Me zambullí de cabeza en el amor, ya que anhelaba que me atrapase". (Confesiones, San Agustín)

Se convirtió al Maniqueísmo, una mezcla del cristianismo con otras religiones orientales que hablaba del dualismo entre el bien y el mal, la transmigración de las almas y la posibilidad de la salvación, y que, entre otras cosas condenaba los placeres sexuales.
Durante esta época, San Agustín reanudó su amistad con un joven cristiano que conocía desde la infancia. La relación, que apenas duró un año, fue "lo más dulce que experimenté en toda mi vida (...) fue arrebatado a mi locura para poder ser preservado contigo para mi consuelo. Pocos días después, estando yo ausente, regresaron las fiebres y falleció".
San Agustín quedó desolado. "Todo lo que había compartido con él, sin él quedaba reducido a un tormento cruel. (...) Me sorprendía que siguieran vivos otros mortales puesto que había muerto aquel a quien yo había amado como si no fuera a morir jamás. Y me sorprendió aún más el hecho de que mientras él estaba muerto yo estuviera vivo, porque él era mi "otro yo". Ya lo había dicho alguien refiriéndose a su amigo: que "era la mitad de mi alma". Había llegado a sentir que mi alma y la suya eran "una sola alma dentro de dos cuerpos". De modo que mi vida se convirtió en un horror. No quería vivir solo con la mitad de mí mismo, y tal vez el motivo por el cual le temía tanto a la muerte era que entonces habría muerto la totalidad de mi amado amigo."

Entre los años 374 y 383, dirigió una escuela de retórica en Cartago; después se trasladó a Roma, donde siguió enseñando retórica. Bajo la influencia de San Ambrosio, acabó rechazando las doctrinas maniqueas. Un domingo de Pascua, el 25 de abril del 387, San Agustín y su hijo Adeodato fueron bautizados en el cristianismo.