lunes, 12 de mayo de 2014

El Palomito de San Bartolo

Vista aérea de San Bartolomé de Béjar (Ávila)
Concentración contra la homofobia en San Bartolomé de Béjar.
La Asociación LEGASVILA,  asociación de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Ávila y provincia, organiza El palomito de San Bartolo.  Bajo este sugerente título se organiza, en el día contra la homofobia,  la acción de apoyo y respaldo a Miguel y Juan Carlos, la pareja con domicilio en San Bartolomé de Béjar, que recientemente denunciaba ante la Guardia Civil amenazas e insultos homófobos por parte de la alcaldesa Montserrat Hernández Barreras y de algunos acompañantes.
El palomito de San Bartolo se organiza también en apoyo a Ana Martín, que regenta el bar de la localidad y quien también ha denunciado ante la Guardia Civil el acoso y las presiones a las que se ve sometida en el municipio por parte de la alcaldesa.
La concentración El Palomito de San Bartolo tendrá lugar el 17 de mayo en la localidad de San Bartolomé de Béjar, en Ávila. Está organizado por la asociación LEGASVILA e  Izquierda Unida de Castilla y León. Aunque grupos como el Partido Socialista y sus representantes provinciales y comarcales ya han manifestado su apoyo y participación en este evento. No sólo está prevista  la participación de miembros  de la Asociación abulense, que fletarán autobuses hacia San Bartolomé de Béjar, también de representantes de colectivos de gays y lesbianas de Salamanca y Cáceres.

"Maricones de mierda, ahora voy a por vosotros”. Las palabras fueron proferidas por la alcaldesa de San Bartolomé de Béjar, Montserrat Hernández Barreras, desde la puerta de la vivienda, que, con medio cuerpo dentro de la casa de la pareja arengaba a otro vecino que había irrumpido en  su interior y se encontraba dentro, amenazando a la pareja denunciante. Así ha sido recogido  en la denuncia ante la Guardia Civil y las posteriores declaraciones de hasta 4 testigos diferentes. 

jueves, 8 de mayo de 2014

Homero

Busto de Homero. Marmol, copia romana
de un original helenístico del s. II a.C.
Homero (siglo VIII a. C.) es el nombre dado al aedo griego antiguo a quien tradicionalmente se le atribuye la autoría de las principales poesías épicas griegas — la Ilíada y la Odisea—. Desde el periodo helenístico se ha cuestionado si el autor de ambas obras épicas fue la misma persona; sin embargo, anteriormente no sólo no existían estas dudas sino que la Ilíada y la Odisea eran considerados relatos históricos reales.
No cabe duda que es el pilar sobre el que se apoya la épica grecolatina y, por ende, la literatura occidental.
En la figura de Homero confluyen realidad y leyenda. La tradición sostenía que Homero era ciego y varios lugares reclamaban ser su lugar de nacimiento: Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Argos, Rodas, Salamina, Pilos, Cumas e Ítaca.
Aunque ya en la época de la Grecia Clásica no se conocía nada concreto y seguro acerca de Homero, a partir del periodo helenístico empezaron a surgir una serie de biografías acerca de él que recogían tradiciones muy diversas y a menudo datos de contenido fabuloso. En estos relatos se mencionaba que antes de llamarse Homero se había llamado Meles, Melesígenes, Altes o Meón, así como datos muy diversos y con numerosas variantes acerca de su ascendencia.

Se considera que la mayor parte de las biografías de Homero que circularon en la antigüedad no contienen ningún dato seguro sobre el poeta. Sin embargo, suele admitirse que su lugar de procedencia debió ser la zona colonial jónica de Asia Menor, basándose en los rasgos lingüísticos de sus obras y en la fuerte tradición que lo hacía proceder de la zona. El investigador Joachim Latacz sostiene que Homero pertenecía o estaba en permanente contacto con el entorno de la nobleza. También persiste el debate sobre si Homero fue una persona real o bien el nombre dado a uno o más poetas orales que cantaban obras épicas tradicionales.

miércoles, 7 de mayo de 2014

La Ilíada

Zeus y Tetis.
Jean Auguste Dominique Ingres. 1811
La Ilíada es una epopeya griega y el poema más antiguo escrito de la literatura occidental. Se atribuye tradicionalmente a Homero. Com-puesta en hexámetros dactílicos, consta de 15.693 versos (divididos por los editores, ya en la antigüedad, en 24 cantos o rapsodias) y su trama radica en la cólera de Aquiles. Narra los acontecimientos ocurridos durante 51 días en el décimo y último año de la guerra de Troya. El título de la obra deriva del nombre griego de Troya, Ιlión.
Tanto la Ilíada como la Odisea fueron consideradas por los griegos de la época clásica y por las generaciones posteriores como las composiciones más importantes en la literatura de la Antigua Grecia y fueron utilizadas como fundamentos de la pedagogía griega. Ambas forman parte de una serie más amplia de poemas épicos de diferentes autores y extensiones denominado ciclo troyano; sin embargo, de los otros poemas, únicamente han sobrevivido fragmentos.
La fecha de su composición es controvertida: la opinión mayoritaria la sitúa en la segunda mitad del siglo VIII a. C., pero hay algunos estudiosos que pretenden situarla en el siglo VI a. C., mientras otros defienden que hay algunas partes del poema que deben ser muy anteriores, como el catálogo de naves del canto II.
Por otro lado, la mayoría de la crítica opina que el canto X, denominado Dolonia, es una interpolación tardía, puesto que no parece tener conexión con el resto del poema ni hay en este canto referencias a sucesos narrados en el resto del poema. Algunos estudiosos, en cambio, defienden su autenticidad.
Tanto la Ilíada como la Odisea se atribuyen generalmente a un mismo poeta, Homero, quien se estima que pudo vivir en el siglo VIII a. C., en Jonia (hoy región de Turquía). No obstante, se discute su autoría, e incluso la misma existencia de Homero, así como la posibilidad de que ambas obras hayan sido compuestas por una misma persona. Estas discusiones se remontan a la antigüedad grecolatina y han continuado durante la época moderna. La datación más común remite al siglo VIII a. C.
Narra la historia del héroe griego Aquiles quien es ofendido por su superior, Agamenón, que causa su ira y su retiro de la batalla.

Los griegos sufren terribles derrotas a manos de los troyanos. Patroclo se pone a la cabeza de sus tropas, pero muere en el combate, y Aquiles, presa de furia y rencor, dirige su odio hacia los troyanos, y hacia Héctor (hijo del rey Príamo), a quien derrota.

El Batallón Sagrado de Tebas

Monumento en Queronea en recuerdo a los
caídos de Tebas
El Batallón Sagrado era un cuerpo militar profesional mantenido por el Estado, que en tiempo de paz protegía la ciudadela de Cadmea y en época de guerra eran la vanguardia del ejército. Tebas exigía de los soldados de este batallón una dedicación total al ejército, del cual ellos eran la élite. Estaba formado por los mejores y más valientes hombres escogidos de entre las tropas tebanas y eran sometidos a duros entrenamientos para que dieran la talla.

“Para hombres de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros.”
Plutarco

Este selecto cuerpo fue organizado por el aristócrata tebano Górgidas, pero será Pelópidas quien lo convierta en batallón sagrado. Gracias a este grupo de élite Tebas ejercerá una fugaz hegemonía en la compleja política helena del siglo IV a.C. Esta unidad estuvo formada por 300 hoplitas escogidos, todos masculinos, que combatían por parejas y que se integraba en la poderosa falange tebana de la primera mitad del siglo IV a.C. Varios autores antiguos coinciden en destacar los vínculos homosexuales que unían entre sí a los miembros del Batallón Sagrado. Una homosexualidad que les obligaba en el campo de batalla, al que acudían junto a su amado, a no cometer un acto tachado de vergonzoso. Cada guerrero se esforzaría todo lo posible por defender a su compañero, por mostrarse valeroso y no deshonrarlo con su cobardía. Los soldados luchaban en parejas y de esta forma lo hacían hasta la muerte por proteger a su amado o si éste moría, luchaban por vengarle, lo que hacía que estas tropas escogidas fuesen tremendamente eficaces. El sistema del agrupamiento por parejas se mostró muy efectivo. Hasta el punto de que la propia legislación tebana legitimaba, protegía y potenciaba este tipo de vínculos homosexuales, muy extendidos en la propia ciudad. La homosexualidad no solo se toleraba, sino que en determinadas circunstancias otorgaba cierto prestigio. Son numerosos los casos de héroes de la antigua Grecia a los que se les conoce un compañero masculino (Alejandro Magno, Aquiles…)
      Las parejas estaban formadas por un miembro de mayor edad o “heniochoi” (conductor) y uno más joven o “paraibatai” (compañero). Les unía un juramento a través del cual se comprometían a permanecer hasta la muerte al lado del que era su “compañero/amante” tanto en el campo de batalla como fuera de él. Componían un ejército de gran movilidad y tremenda moral. Los pensadores socráticos pensaban desde hace muchos años que un ejército formado por tales uniones de amantes sería indestructible. Puede que no fuese así, pero todavía no se había dado el caso de que ninguno de ellos hubiera huido del combate, dejando a su compañero a merced del enemigo.
Gracias a su novedoso sistema de ataque en formación oblicua en la batalla de Tegira, 375 a.C., se sobrepusieron a las invencibles falanges lacedemonias. Actuando como un grupo compacto, mostraron su capacidad de penetración en las fuerzas enemigas. Se convertirían así en una pieza básica del ejército, transformándose en su principal brazo ejecutor, el ala izquierda de la falange tebana. El fin del modelo exclusivamente hoplítico griego comenzó en Leuctra (371 a.C.), cuando los estrategas tebanos, al mando del ejército de Beocia, derrotaron a la clásica falange espartana con un ejército numéricamente inferior. Éxitos llevados a cabo gracias a la innovación táctica que consistía en disponer a la falange en línea oblicua, y apoyada por la caballería. Leuctra había supuesto la primera derrota de Esparta en campo abierto. Hasta entonces consideradas la mejor formación militar del mundo conocido.
El trágico final del Batallón Sagrado se produjo durante la batalla de Queronea en el 338 a.C. En la que las ciudades-estado griegas se enfrentaban al invasor macedonio, Filipo II y su hijo Alejandro Magno. Toda la infantería griega cedió ante el empuje del ejército macedonio a excepción de amantes tebanos que rodeados por las tropas de Alejandro decidieron resistir hasta el final encontrando allí su muerte.

“Victorioso Filipo posó su mirada en los cadáveres y preguntó: quiénes son éstos casi trescientos muertos abrazados entre sí hundidos y acoplados en muerte y en amor.
Le respondieron: son los de Tebas el Batallón Sagrado de Pelópidas de amantes y de amados los viriles de Tebas de la estirpe de Layo.
Filipo respondió: Perezca el hombre que sospeche que estos hombres o sufrieron o hicieron algo inapropiadamente.”
Plutarco


En Queronea se ordenó levantar un monumento en recuerdo de los caídos de Tebas. Cerca del monumento, encontrado durante una excavación en 1924, se halló también una tumba comunal con 254 cuerpos colocados en siete filas. Lucharon juntos, murieron juntos y descansaron juntos.

Aquiles y Patroclo: homosexualidad en la Grecia Clásica

Aquiles vendando a Patroclo.
Kílix de figuras rojas. 500 años a. C.
Para los antiguos griegos la amistad entre dos hombres era una virtud, no sólo estaba bien vista, también se potenciaba esta relación en el terreno de la enseñanza o el militar. Generalmente se unía un joven adolescente de 16 años o más (erómenos, amado) con un adulto (erastés, amante) Los griegos lo consideraban un elemento esencial de su cultura.
Los griegos considera-ban normal que un hombre se sintiese atraído por la belleza de un joven, tanto o más que por la de una mujer. La historia da cuenta de la existencia del Batallón Sagrado de Tebas y su eficacia militar al estar constituido por parejas de amantes: de esta forma cada soldado de la falange no sólo protegía su propia vida sino, además, la de su pareja.
En este contexto entra la historia de Aquiles y Patroclo, amigos y amantes desde muy jóvenes. Ambos se embarcaron en la aventura de Troya.
Agamenón había tomado a una mujer llamada Criseida como esclava, y el padre de ésta, Crises, un sacerdote de Apolo, le rogó que se la devolviera. Agamenón se negó y Apolo envió una plaga al campamento de los aqueos. El profeta Calcante determinó el origen del problema pero no quiso hablar a menos que Aquiles jurase protegerle. Aquiles así lo hizo, por lo que Calcante declaró que Criseida debía ser devuelta a su padre.
Aquiles, por su parte, había raptado a Briseida, viuda del rey Mines de Linerso, combatiente en el bando troyano.
Agamenón accedió a devolver Criseida a su padre, pero exigió a cambio la esclava de Aquiles, Briseida.
La disputa entre Agamenón, comandante de los ejércitos aqueos, y Aquiles, jefe de los mirmidones, acaba con el abandono de Aquiles y sus leales del asedio de Troya.
Es "la cólera de Aquiles", primer capítulo y núcleo de la Ilíada.
Pero Patroclo no lo entiende, y al ver que los guerreros de Troya van ganando la guerra, lleno de furia y celos, arrebata la armadura a su amante y reta a Héctor, príncipe troyano, en combate singular. A pesar de la desigual fuerza la lucha es equilibrada, hasta que el enojado dios Apolo golpea al joven guerrero y permite a Héctor darle muerte.
Cuando Aquiles oye las amargas noticias, llora y se revuelve en el suelo, transido de dolor. Sus amigos traen el cuerpo de Patroclo del campo de batalla pero él no les deja enterrarlo. Se echa sobre él, rodeándolo con sus brazos, sollozando desesperadamente.
Para muchos griegos, la desmesurada emoción que muestra Aquiles tras la muerte de Patroclo, así como su exaltación en la venganza, no dejan ninguna duda sobre la naturaleza de sus relaciones. Las reservas de Homero se interpretaron como un signo de discreción. Esquilo desarrolla este tema en su tragedia perdida Los Mirmidones, en la que representa sin rodeos a Aquiles llorando sobre el cuerpo de su amigo mientras alaba la belleza de sus caderas y añora sus besos. Tanto en Esquilo como en Esquines, Aquiles es el erastés y Patroclo el erómeno.
Es posible poner en duda dicha versión si se parte del detalle de la barba: Patroclo la lleva, mientras que Aquiles carece de ella. De hecho, es posible pensar que Aquiles era el joven erómeno y Patroclo el erastés —de edad más avanzada—, más aún cuando la admiración provocada por el amor es la de Patroclo hacia Aquiles; hecho que corroboraría dicha idea. Lo que es por supuesto incontestable es que los dos hombres se quieren —amor o amistad— por igual.

Esto mismo es lo que expone Platón en ElBanquete cuando hace decir a Fedro que «Esquilo desvaría al afirmar que Aquiles era el amante de Patroclo, cuando era más hermoso no sólo que Patroclo, sino también que todos los héroes juntos, y aún no le había crecido la barba, por lo que era mucho más joven, según afirma Homero A pesar de este desacuerdo, tampoco Fedro tiene duda alguna sobre la relación entre Patroclo y Aquiles.

lunes, 5 de mayo de 2014

Rut y Noemí: un amor entre mujeres en la Biblia

Noemí suplica a Rut y Ofra que vuelvan a su tierra.
William Blake, 1795.
El amor entre mujeres es honrado en la vida de las figuras bíblicas Rut y Noemí. La historia relata el compromiso de Rut hacia Noemí.
El voto famoso de Rut hacia Noemí se utiliza a menudo tanto en las bodas heterosexuales como en los matrimonios de parejas del mismo sexo. Pocas personas se dan cuenta de que estas hermosas promesas fueron hechas originalmente por una mujer hacia otra:
«No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque donde tú vayas, yo iré, donde habites, habitaré. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahveh me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar.» (Rut 1:16-17)
Rut y Ofra eran nueras de  Noemí, pero al morir sus maridos Ofra se fue a su pueblo y Rut se quedó con su suegra.

Después Rut se casó con el hombre judío llamado Boaz. En el judaísmo  Rut es honrada como una conversa. Rut es también un antepasado de Jesucristo, según se enuncia en la genealogía en el evangelio de Mateo. El hijo que tenga con Boaz será abuelo del rey David. En esa genealogía, en la cual se informa sobre todo un linaje masculino, Rut es una de las cuatro mujeres que están incluidas.

Sodoma: homosexualidad en la Biblia

Destrucción de Sodoma y Gomorra.
John Martin. 1832.
Según el relato de la Biblia en el capítulo 18 del Génesis (Génesis 18), Dios reveló a Abraham que destruiría Sodoma por medio de fuego y azufre, porque su pecado era muy grave e irreversible, y solo Lot y su familia podrían ser salvados. Abraham intercedió por los justos de la ciudad, y Dios le repuso que no la destruiría si, al menos, encontraba cincuenta justos en la ciudad. Dios, sin embargo, permitió a Abraham interceder hasta que se convenciera de que en Sodoma no había ni diez justos.
El relato continúa con la llegada de dos ángeles a casa Lot, sobrino de Abraham. Pero antes de que se acostasen, los sodomitas cercaron la casa y exigieron que les entregase a sus invitados para abusar de ellos. Lot se negó, y les ofreció a cambio sus dos hijas vírgenes, para que se saciaran con ellas. La turba no aceptó e intentó romper la puerta, pero los dos invitados cegaron a los asaltantes. Después dijeron a Lot que sacara a su familia de la ciudad.
Los ángeles, antes de retirarse, instruyeron a Lot que pasara lo que pasara no se volviesen a mirar, puesto que quien lo hiciese se convertiría en estatua de sal.
Una vez los ángeles hubieran sacado de Sodoma a la familia, Dios envió una lluvia de fuego y azufre que incineró completamente la ciudad con sus habitantes, así como otras ciudades de la llanura. Uno de los que acompañaba a Lot en la huida, su mujer, se dio vuelta para mirar, y se convirtió en sal como se le había indicado a Lot.

Como herencia de la cultura judeo-cristiana, en varios idiomas occidentales se utiliza el gentilicio «sodomita» para designar a quienes practican diversas clases de aberraciones o parafilias sexuales, como por ejemplo: sadomasoquismo, necrofilia, vampirismo, etc. Asimismo se ha utilizado dicho término para designar la homosexualidad.
Pero no queda claro que tales prácticas se realizaran en esas ciudades con la única y exclusiva interpretación de los escritos. Los pecados por los que fue destruida podrían estar relacionados con la falta de amor al prójimo.
Un pasaje del profeta Ezequiel deja entrever esta connotación:
«He aquí que esta fue la maldad de Sodoma tu hermana: soberbia, saciedad de pan, y abundancia de ociosidad tuvieron ella y sus hijas; y no tendió la mano al afligido y al mendigo. Y se llenaron de soberbia y abominaron de mi Ley.» Ezequiel 16:49-50
En el versículo del Génesis no describe ninguna relación (no hay consentimiento) homosexual sino una violación, lo que constituye claramente una malinterpretación. Ya que para la época, cuando se quería humillar, por ejemplo, a los vencidos de una guerra, se recurría a la violación sistemática de los varones y mujeres. Por lo tanto en este pasaje se puede interpretar mejor como un acto de humillar al extranjero con una violación que al acto de tener sexo homosexual per se